¿Puede un católico ser comunista?

Aunque pueda parecer una pregunta tonta o talvez obvia, de frente a la situación que atraviesa nuestro país, sin ser el único; se hace necesario y más aún, obligatorio, poner nuevamente esta cuestión ante el público, de manera que dé oportunidad de reafirmar y recordar lo que habla la doctrina de la Iglesia al respecto; sin duda que es una pregunta que muchos jóvenes y en especial jóvenes católicos nos hemos estado haciendo en los últimos años, ¿Será posible que un católico hoy en día se diga abiertamente comunista? ¿O apoye esta ideología o cualquiera semejante, sea integra o parcialmente? ¿Nos es permitido al menos ayudar a estos movimientos tan solo por conservar las amistades y no rayar de imprudentes? 

Estas dudas y algunas otras son las que trataremos de responder con claridad en este artículo, sustentados en la doctrina social de la Iglesia, esto para que no quede espacio al error. 

Es ampliamente conocido como hoy en día han surgido varios grupos y movimientos de aspecto sociopolítico que bajo el nombre de “católicos” o “cristianos” buscan reconciliar forzosamente las ideas del comunismo y del socialismo (que en sentido último casi son la misma cosa) con la doctrina católica, es así que toman nombres como “socialismo cristiano”, “democracia cristiana”, “socialismo católico”; estos movimientos buscan engatusar y engañar a los católicos desprevenidos, evitando así que se genere una reacción contraria que pueda liquidarlos, pasando como lobos vestidos de ovejas. 

Van promoviendo agendas irracionales y anticatólicas como la ideología de género (aborto, destrucción de la familia, homosexualidad, etc.) ésta, últimamente promovida por partidos de izquierda indiferente de su tinte político, sea rojo intenso o suave, naranja o verde; decimos últimamente ya que dichos partidos y movimientos comuno-socialistas no hace más de 50 años eran detractores de dichas ideas descabelladas (cómo si el comunismo ya no fuera lo suficientemente descabellado). Así utilizando la máxima marxista de la “combinación de todas las formas de lucha” encuentran en la ideología de género, un “as” eficaz para promover su objetivo que es: la corrupción de las almas a tal punto que de ellas se borre por completo la imagen de Dios. Vemos así que dichas ideologías son en esencia, brutalmente opuestas a la Fe. 

De igual manera, dichos movimientos que vienen desarrollando una agenda abiertamente anticristiana, (como la confiscación y el ataque virulento a los privados, la persecución a la Iglesia y al orden social jerárquico) gozan del apoyo de amplio sector de los católicos; suena irónico ¿no? Muchos se asombran de que los pervertidos y pervertidores de las almas tengan una “acogida” en el seno de la Iglesia, desde la más alta jerarquía de ésta, hasta las amplias bases de los fieles; ¿en dónde buscar la razón de estos males? ¿Sobre quién podríamos poner el dedo acusador? A esto podríamos decir que, sobre todos y cada uno de los católicos, bien porque nadie les enseña la doctrina correcta, bien porque no la quieren escuchar, bien porque no se esfuerzan en buscarla. Sin embargo, claramente pueden existir muy notables excepciones. 

Aunque el panorama no pinte muy bueno, estamos seguros de que una buena dosis de sana doctrina acompañada de la práctica de los sacramentos y de las más sanas y básicas costumbres, darán a todo buen católico una herramienta eficaz para resistir a estos errores y no dejarse confundir por la manipulación de esos 

católicos no tan católicos que corrompen la visión real de la Fe. 

¿Católico y socialista? 

Para dar respuesta, primero tendríamos que solucionar otra duda ¿el catolicismo y el socialismo son compatibles? ¿se pueden conciliar estas dos formas de ver el mundo? Veamos un poco en el magisterio de los Papas cuales han sido sus sentencias al respecto de estas corrientes. 

“Mortal pestilencia” 

Los comunistas, los socialistas y los nihilistas son una “mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana conduciéndola al peligro extremo de muerte”. Leon XIII, Encíclica Quod Apostolici Muneris, 28 de diciembre de 1878, p. 396.

“Mal horrendo” 

“…comunismo, socialismo, nihilismo, horrendos males y casi muerte de la sociedad civil” Leon XIII, Encíclica Diuturnum Illud, 29 de junio de 1881, p. 12. 

“Trastorno de todo orden humano” 

“Tampoco desconocéis, venerables hermanos, que los principales autores de esta tan abominable intriga, no se proponen otra cosa que impulsar a los pueblos, agitados ya por toda clase de vientos de perversidad, al trastorno absoluto de todo orden humano de las cosas, y a entregarlos a los criminales sistemas del nuevo socialismo y comunismo”. Pio IX, Encíclica Noscitis et Nobiscum, 8 de diciembre de 1849. P. 121. 

Queda así clara no sólo la incompatibilidad sino también la enemistad irreconciliable que existe entre el comunismo y sus cómplices con la Fe Católica; ante el peso y la afirmatividad de estos documentos de la Iglesia, (que no son los únicos) queda evidente para el católico el deber de conciencia de no solo rechazar sino de combatir dichos males en su entorno. De esta forma, queda más que respondida nuestra pregunta inicial. 

¿Cómo católico puedo simpatizar con los socialistas, solo por mera amistad? 

Como jóvenes entendemos que a nuestra edad no nos es fácil vencer un entorno social, un círculo de amistades que ejerce una cierta presión sobre nosotros; no quisiéramos que nos vean como un antisocial o un pesado que solo quiere buscar pelea dónde pueda pero, cuando pensamos más alto y nos ponemos los lentes de los principios, de lo verdadero, de lo bueno y de lo bello, vemos que dichos entornos y círculos sociales, no sólo (por la naturaleza anticristiana de sus ideas y las consecuencias últimas de sus actos) aceptan el mal sino que lo promueven; además, no se limitan en realizar una promoción estática, por el contrario, lo hacen de una forma agresiva y hasta violenta en la mayoría de los casos, y es allí, cuando de frente a nuestra propia conciencia y de frente a nuestra a Fe, decimos que esos “amigos” no lo son realmente y por ende ¡No nos convienen! 

“El que no está conmigo, está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt 12, 30.) 

El joven cristiano debe tener como verdadero modelo de amistad a Nuestro Señor Jesucristo, el único Amigo Verdadero, y a su doctrina como la única comunicación realmente edificante, de Él ¡Jamás esperaremos un mal!, en cambio, sólo podremos esperar todo el bien que nuestras almas y nuestra sociedad realmente necesitan. Sin duda alguna por un amigo tal, por un Rey tal, vale la pena dar la vida y ofrecer todas las luchas que Él y su única Iglesia nos pidan. 

Como fundamento doctrinal cabe mencionar la sentencia de la antigua Congregación del Santo Oficio, que hoy se llama Congregación para la Doctrina de la Fe, al respecto ¿Es lícito para un católico pertenecer o ser favorable a partidos y movimientos comunista? 

 

“no”, porque el comunismo es materialista y anticristiano, y sus jefes, aunque de palabra digan algunas veces que ellos no combaten la religión, sin embargo, de hecho, o con la doctrina, o con las obras, se muestran enemigos de Dios, de la verdadera religión y de la Iglesia de Jesucristo.

 

Fuente:  https://www.religionenlibertad.com/blog/33364/del-dia-en-que-la-iglesia-excomulgo-a-los-comunistas.html

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